viernes, 9 de diciembre de 2011

EL NEFASTO EFECTO DEL REALISMO MÁGICO EN LA POLÍTICA Y EN LA ECONOMÍA

A la literatura latinoamérica en los años 60 y 70 se le atribuyó la corriente llamada realismo mágico y los escritores como Garcia Marquez, Vargas Llosa, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Carlos Fuentes son sus máximos exponentes, los cuales escribieron novelas cuya característica era describir hechos fantásticos y mágicos como si se tratara de la realidad. Esto los llevo a tener imnumerables lectores en todo el mundo anglosajón ya que el lector común de esos paises estaba acostumbrado a ver el mundo de manera pragmática y sin mucha fantasía. Sucede que esa característica del realismo mágico en latinoamérica no solo se presenta en el mundo de las artes sino también en la economía y en la política. Cuando escuchamos a los políticos de venezuela ofrecer recetas mágicas para la solución a nuestros problemas no dejo de pensar en la fantástica escena de remedios la bella volando por los aires o en la canción de Juan Luís Guerra donde pide que "Ojala que llueva cafe en el campo". Estas escenas en la literarura y en la música latinoamericana respectivamente no tienen ninguna diferencia en cuanto a la percepción que el votante tiene de sus políticos contadores de historias. Oimos cosas insólitas como crear un millón de empleos o que acabaré con la inseguridad porque voy de frente en contra de ella sin mostrar ningún plan realista para conseguirlo, y si los hay todos son distorsionadores de la figura del estado y sus competencias. Esto no deja más que pensar en lo horrible y tenebroso que es el realismo mágico en la política y en la economía. Cuando la mágia económica hizo aparición por allá en la época del New Deal de Roosevelt en Estados Unidos y Churchil en Europa quizá se justificara dada la terrible experiencia de la humanidad con las dos guerras mundiales. Este hecho tan lamentable podría justificar temporalemente la demagogia política y económica y sus terribles consecuencias más no ha debido contaminar a los países latinoamericanos que vivían su mejor momento histórico para deserrollarse. Pués no fue así y latinoamérica se enrumbó al realismo mágico económico y político que lo hundió al destino al cual ya creo no podrá salir, donde se cree que la magia del estado puede complacer todas nuestras fantasías. Lo triste es que todavía naciones como Venezuela tenga exponentes de la magia política y económica como lo es Hugo Chavez y los candidatos de la MUD y lo más absurdo es que aun quede público que no es capaz de descubrir y predecir sus trucos. La magia y la fantasía son legítimas en la literatura, la música y demás artes  y cada lector está en el deber de exigirlas y esperar disfrutarla. Lo terrible para todos incluyendo los que somos más pragmáticos es que esas exigencias las hacen también en política produciendo pesadillas reales en economía y no las tan ansiadas fantasías. Es hora de que en latinoamérica y en especial en Venezuela esperemos el realismo mágico en la literatura y no en la política  y economía en las cuales debemos ser absolutamente pragmáticos.  

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