En el siglo XIX, después de varios siglos de aceptación social, la esclavitud comenzó a ser considerada una aberración moral y una manifestación extrema del abuso de poder. De hecho, la Constitución original de los Estados Unidos no abolía la esclavitud, y muchos de sus padres fundadores fueron propietarios de esclavos. Curiosamente, la Constitución de Venezuela de 1811 ya contenía disposiciones orientadas a la abolición de esta práctica, aunque su eliminación efectiva solo comenzó a materializarse en 1854.
No tengo dudas de que, más allá de las ideas de vida, libertad y propiedad que inspiraron a numerosos pensadores liberales, fue también el avance tecnológico —incluyendo la mecanización y los primeros desarrollos de la cibernética aplicada a los procesos productivos— lo que contribuyó decisivamente al abandono progresivo de esta práctica económica inmoral. En la contabilidad de la época, los esclavos eran registrados como "piezas" o "semovientes", evidencia de cómo una institución profundamente injusta podía ser normalizada mediante terminologías técnicas y jurídicas.
Hoy ocurre algo similar, a mi juicio, con instituciones como los bancos centrales, el prestamista de última instancia y el uso forzoso de determinadas monedas de curso legal. Esta forma de "esclavitud moderna" suele presentarse bajo denominaciones aparentemente neutras como "encaje legal", "expansión monetaria", "política monetaria" o "flexibilización cuantitativa". Tales conceptos son enseñados y aceptados por miles de economistas en universidades de todo el mundo , del mismo modo en que, siglos atrás, muchos académicos enseñaban teorías económicas y jurídicas compatibles con la existencia de la esclavitud. Solo escuchen a los serviles de la esclavitud moderna como @PedroPabloFR , @JoseAGuerra , @aroliveros , @RonaldBalzaG en Venezuela y entenderán de lo que hablo.
La historia demuestra que las sociedades suelen normalizar instituciones que posteriormente son consideradas incompatibles con los derechos individuales. Por ello, considero posible que, en un futuro no muy lejano, muchos economistas que hoy defienden la manipulación del poder adquisitivo del dinero sean vistos como "servidores ilustrados" de un sistema que permitió la transferencia silenciosa de riqueza mediante la inflación monetaria.
Desde esta perspectiva, la erosión progresiva del patrón oro constituye uno de los acontecimientos monetarios más importantes de la historia moderna. Para quienes sostienen que el dinero debe surgir espontáneamente del mercado y no por imposición estatal, el oro representa una de las formas monetarias más cercanas a una unidad de cuenta objetiva, debido a su escasez, durabilidad y dificultad de producción.
Esperemos que esta forma de esclavitud moderna llegue a su fin. Ya no se trata del control directo sobre el cuerpo de las personas, sino de algo más sutil: la extracción del fruto de su trabajo mediante la pérdida continua del poder adquisitivo de la moneda. Según esta visión, la creación de dinero sin respaldo productivo real permite a gobiernos y sistemas financieros expandir el gasto mucho más allá de los recursos efectivamente generados por la sociedad, transfiriendo riqueza desde los productores hacia quienes controlan los mecanismos de emisión monetaria.
El debate sobre la libertad monetaria, la competencia entre monedas y los límites al poder de emisión probablemente será uno de los grandes temas económicos y filosóficos del siglo XXI, así como la abolición de la esclavitud fue uno de los grandes debates morales del siglo XIX.

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