Mientras diseñaba esta mañana una estructura de costos para
una empresa, me encontré con un artículo del Instituto Cato sobre Josiah
Wedgwood, considerado el verdadero creador de la contabilidad de costos, mucho
después de que Luca Pacioli sentara las bases de la contabilidad financiera.
Wedgwood, un industrial visionario del siglo
XVIII, fue pionero en sistematizar los procesos de su fábrica de cerámica.
Dividió la producción en etapas, aplicó registros contables en cada una de
ellas como si fueran empresas independientes, y luego consolidó la información
para tomar mejores decisiones. Este método permitió optimizar costos, mejorar
la calidad y masificar productos que, en principio, eran de lujo.
Así nació lo que hoy llamamos contabilidad de
costos, de la cual derivan la contabilidad administrativa y gerencial. Junto a
la contabilidad financiera de Pacioli forman, podríamos decir, la “santísima
trinidad” de los negocios (dejando la contabilidad tributaria como el
inevitable “demonio” de las empresas).
Este principio ha sido clave en la historia:
gracias a la contabilidad de costos y a la mejora de los procesos productivos,
bienes como los automóviles o los teléfonos móviles pasaron de ser exclusivos
para élites a convertirse en productos accesibles para millones de personas.
Algo similar ocurre hoy con los software ERP. Hace
pocos años eran exclusivos de grandes corporaciones, pero gracias a la
tecnología y al perfeccionamiento de modelos de costos, hoy las micro y
pequeñas empresas pueden acceder a soluciones de gestión integral a precios
razonables. Ejemplo de ello es Switch Soft, un ERP que por apenas el 5% del
costo de una licencia de SAP Business One ofrece información en tiempo real
para la toma de decisiones gerenciales.
La enseñanza de Wedgwood sigue vigente: la
sistematización precede a la tecnología. Antes de implementar un software, el
emprendedor debe diseñar la estructura de su organización —organigrama, centros
de costos, plan de cuentas, codificación de inventarios y activos fijos—. Con
esta base sólida, la herramienta tecnológica se convierte en un motor de
escalamiento empresarial.
Wedgwood demostró que la combinación de
contabilidad de costos más la división del trabajo transformó no solo su
fábrica, sino al mundo entero, abriendo paso a lo que hoy llamamos Libertad
Capitalista, de la cual todos podemos servirnos y contribuir a servir a los
demás por un mejor mundo libre.
Les dejo el link del artículo:
https://lnkd.in/eQRaa4de

No hay comentarios:
Publicar un comentario